El proyecto funciona a través de colaboraciones con artistas, curadores y distintos perfiles vinculados a la cultura visual, trasladando imágenes, símbolos y gestos visuales a prendas, anillos y accesorios concebidos como objetos de deseo.

Cada pieza es seleccionada por lo que provoca, no por el nombre que la firma.

La autoría de determinadas obras no se revela inmediatamente.
Forma parte de la experiencia.

Rare Curator propone una manera distinta de acercarse a la obra: primero aparece el impulso de llevarla, después el nombre.

Las selecciones son desarrolladas junto a colaboradores y curadores invitados que participan desde distintos lugares y disciplinas, en ocasiones también de manera no visible.

La obra o la firma.
Ahí empieza el juego.